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¡ LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLITICOS ! , ¡ LIBERTAD DE EXPRESION ! , ¡ LIBERTAD DE IMPRENTA ! , ¡ LIBERTAD DE AGRUPACION ! , ¡ LIBERTAD DE VIAJES ! , ¡ LIBERTAD DE PROPIEDAD PRIVADA ! , ¡ FUERA EL TIRANO ! , ¡ JUICIO A LOS CULPABLES Y COMPLICES DE SAGUA LA GRANDE !



SAGUA LA GRANDE , LA TIERRA DE FINA LA GUERRILLERA, TONDIKE Y CLARO MOLLINEDO.

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sábado, 9 de abril de 2011

¡ CIENTOS DE VOLANTES REPARTIDOS EN SAGUA ESTE 9 DE ABRIL !

Durante el día de hoy 9 de abril, el C.I. repartió gran cantidad de estos volantes por las calles de Sagua la Grande como recordatorio de que otros mártires continuaron la lucha por el mismo camino del ideal de los del 9 de abril: LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD. que luego traicionó Fidel Castro. MARTIRES ETERNOS DE SAGUA LA GRANDE. CLARO MOLLINEDO Y SUS GIGANTES HEROES.
Si el valiente negro Tondike no se veía de noche, Jesús Claro Mollinedo Plasencia no se veía de día. Rubio de ojos azules parecía un gringo bañado por el claro sol de la manigua cubana. Todas las razas y credos estuvieron incorporados a la lucha contra la tiranía Castrista en los campos de Sagua la Grande. La guerrilla de Claro Mollinedo era otro de los terrores de los milicianos, policias, voluntarios y chivatos de la región sagüera (en todo el norte de la provincia Las Villas), frente a frente, plomo a plomo, murieron de ambos lados solo que el lado Castrista hacía monumentos y escuelas con el nombre de los suyos y los exhibía como humildes campesinos asesinados en la prensa controlada, muy parecido a la táctica colonial española del siglo pasado para con los mambises cubanos los cuales eran catalogados con el mismo nombre de “bandidos”. Los valientes insurrectos actuales desaparecían en tumbas desconocidas y toneladas de pesos invertidos por el gobierno en la propaganda en su contra. Fidel Castro personalmente soñaba con eliminar estos nombres de la mente del “hombre nuevo” sagüero, el tirano pensó que Claro Mollinedo nunca más sería mencionado por estos parajes, pero se olvidó de la genealogía, no pensó que la semilla quedó en Viana donde actualmente la descendencia de los Mollinedos ha hecho casi una raza de rubiecitos y rubiecitas de ojos azules que ahora quieren saber sobre su intrépido antepasado y reescriben lo que sus mayores les cuentan (no sin el temor de esa generación) sobre esa leyenda casi olvidada. Por suerte, otros hombres honestos que lucharon frente a frente al guerrillero en bando opuesto aún sobreviven y cuentan sobre la audacia del personaje. Si Tondike fue el “Robin Hood” sagüero, Claro fue “El Zorro”; hay que escuchar los insólitos relatos de estos superhombres luchando por la noble causa de la libertad frente a un enorme ejército bien pertrechado, de milicianos engañados por el fraude revolucionario del pistolero Fidel Castro. Al principio Claro y Tondike estaban juntos en la misma guerrilla pero luego Claro Mollinedo toma su propio rumbo y su propio batallón de patriotas. Entre ambos tenían en jaque todo el tiempo a las tropas de Fidel. Entraban y salían de pueblos como Pedro por su casa con una especie de invisibilidad que solo se ve en las clásicas aventuras………. Joven campesino de la finca San Miguel, hijo de Vidal y de Chichita, creyó en la Revolución de Fidel Castro contra el gobierno de Batista y se batió como jamás el mismo Fidel Castro hizo, por acabar con la dictadura; pero poco después de terminada aquella euforia colectiva comprendió la triste realidad de que el bello ideal había sido traicionado por lo que no quedaba otro camino que seguir luchando, ahora contra el nuevo tirano. Como la batalla no era de “ideas” en aquellos tiempos, a plomo limpio continuó enfrentándose a un ejército contrario muy desigual en armamentos y número de soldados, pero nada de eso le impidió resistir por mucho tiempo, y cada día conseguía el apoyo y admiración de los sagüeros que se le unían pues ningún otro método podría darles esperanzas en un mejor futuro para el país. El gran coraje de estos sagüeros consiguió formar una legendaria guerrilla bien armada arrebatando el armamento a las milicias Castristas y haciéndoles verdaderos estragos a las superiores tropas del tirano. Uno de esos actos de valentía lo demostraron durante el asalto al cuartel de Viana donde cayó gloriosamente Pepe Niebla defendiendo la Libertad de su patria. El 26 de septiembre de 1961 logra con éxito desmantelar una tienda en Guayabo, Quemado de Güines para pertrechar a sus tropas. Lo buscaban, lo perseguían, lo chivateaban, pero nunca lograban capturarlo a pesar de la desproporción entre las tropas Castristas y las suyas. Claro hacía estrategias brillantísimas en medio de los montes; algunos milicianos y caza-cabezas haciéndose los superhombres y congraciándose con los jefes de los commandos del LCB, caían bajo la trampa del talentoso Mollinedo como palomitas en jaulas; no había arreglo con aquel implacable guerrillero, una especie de Rambo de aquellos días. El 1 de diciembre, muere uno de sus persiguidores conocido por “el jíbaro” (Gregorio Pedraza). La historia de estas guerras desiguales todo el mundo la conoce y la esperanza de los sagüeros desapareció desde la temprana fecha del 14 de Septiembre de 1962 cuando Claro Mollinedo fue capturado en Calabazar de Sagua y torturado hasta la satanidad en el G2 de Santa Clara; pero nada salió de su boca que pudiera perjudicar la causa de la libertad, por lo que los indolentes milicianos rabiosos de su firmesa, determinaron fusilarlo. El Paredón, su forma más sencilla de aplacar el odio. La entrega total de estos hombres por nuestra libertad nunca podrá ser olvidada y nos tocará a los más jóvenes la descomunal misión de rescatar la verdadera historia sepultada por medio siglo de escombros, maldades y lúgubres manipulaciones de historiadores y periodistas locales. La historia de los mambises de la Brigada Sagua se escribió después, porque durante la tiranía española, se le llamó bandidos a nuestros gloriosos combatientes por parte de la prensa local; pero ya vemos como un siglo ignorándolos ha borrado el nombre de esos despreciables periodistas.
Cuando de la libertad se trata, todo al fuego, aunque sea el arte. José Martí

martes, 1 de febrero de 2011

Finita, otra heroína de Sagua la Grande

AGASAJAN OPOSITORES A EX GUERRILLERA DEL ESCAMBRAY
Por Carlos Ríos Otero

En los días de navidad varios disidentes visitaron la casa de Serafina Díaz Castillo, con el objetivo de agasajarla y entregarle una ayuda que le hizo llegar desde el exilio, “Los Plantados”.
Finita, como cariñosamente le nombran sus familiares y amigos, es una ex presa política que cumplió condena por vincularse con la guerrilla del Escambray. La profesora Gladis Linares, activista de la ONG Frente Femenino Humanitario presidió la comitiva y personalmente le entregó la ayuda.
Serafina Díaz Castillo, de 82 años de edad, ex guerrillera de la Sierra del Escambray en el primer lustro del decenio de 1960.
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Antes de ir a la sierra contra los Hrs. Castro, desde su pueblo natal en Sagua la Grande, hacia llegar armas, municiones, víveres, ropa, medicinas y dinero, así como todo tipo de avituallamiento a las guerrillas anti castrista, que operaron por más de cinco años en la mencionada sierra y en la comarca de Sagua la Grande, ambas ubicados en la antigua provincia de Las Villas.

También, se agrupaba en distintas organizaciones anti comunista que operaban en diferentes localidades, con la responsabilidad de Coordinadora Nacional, de ellas son: Ejército de Liberación Nacional, “30 de Noviembre”, Frente Nacional Democrático, Triple AAA”.

Los hechos relatados en el auto correspondiente a la causa # 309-964 de junio de 1964, fue tipificada como un delito Contra los Poderes del Estado, en los artículos: 147; 148 y 159 del Código de Defensa Social donde la Sra. Díaz Castillo, fue sancionada 20 años de privación de libertad a cumplir en la cárcel de mujeres de Manto Negro.

Fidel Castro y el Partido Socialista Popular (comunista), traicionaron al pueblo al afirmar que ellos combatían al régimen anterior para restablecer la constitución de 1940. El PSP había sido contituyentista, ante la Ley traicionó doblemente al pueblo y, Castro resultó ser un manipulador, erigiéndose en una tiranía que ha arrasado con una nación próspera, sembrando en Cuba la miseria rampante, el 20 % de los cubanos se encuentra en la diáspora.

La tenebrosa policía política, sus cuadros provenían del PSP, uno del más famoso, Osvaldo Sánchez, jefe de operaciones especiales de dicha policía, encuentra la muerte en un extraño accidente, su avioneta fue derribada en 1961. A Sánchez, se le vincula con la desaparición del comandante Camilo Cienfuegos, jefe del Ejército Rebelde.
Finita, y otros muchos cubanos que conocían lo que le tocaría a Cuba de afianzarse el comunismo, se alzaron en armas contra el grupo de Fidel Castro y el PSP, que ya llevan medio siglo tiranizando al cubano de a pie. Hoy Finita vive muy pobre y su edad y salud demanda tenga una atención especial, y agradece encarecidamente la ayuda cristiana.

sábado, 1 de mayo de 2010

Mutantes en Sagua la Grande


No es Ciencia-Ficción, se trata de un nuevo reto para la policía política de la Villa del Undoso.
Por Pepe Beltrán desde la Villa del Undoso

La situación en Sagua la Grande cada vez se le complica más a los jenízaros de la tiranía que ya no saben que hacer pues la renuncia, para ellos, es muy peligrosa, solo altas justificaciones médicas los pueden alejar de esta papa caliente en que se encuentran metidos. A los Estados Unidos no pueden escapar porque la mayoría están en la lista negra como represores, así que hasta le aconsejamos que se mantengan fieles a la dictadura hasta el final.

El asombroso descontento de la población sube por semanas a proporciones nunca antes vistas y hasta los viejos opositores y disidentes quedan muy detrás de esta nueva ola gigante que avanza sobre nuestro pueblo.

La evolución individual ha llevado a la ciudadana a formar su propia estrategia de combate sin depender de organizaciones o grupos, como siempre ha ocurrido en la pasadas eras de conspiraciones, el nuevo guerrero es una mutación con un sexto sentido muy avanzado capaz de despistar al más sabiondo de los detectives; este complejo mutante puede estar en cualquier oficina gubernamental, ser incluso dirigente, y jamás ser detectado; mutación muy peligrosa para el gobierno local que ahora está acosado por muchos sectores de la sociedad sagüera.

La quema individual de cañaverales y sembradíos se ha incorporado a esta lucha sin cuartel de forma espontánea e individual, célula que no tiene planes, ni reuniones y solo realiza una acción cuando surge la posibilidad instantánea, a diferencia de los conspiradores del pasado que planeaban muy bien lo que realizarían, un ejemplo es el Departamento de Acción y Sabotaje que tenía el Movimiento 26 de Julio, y las famosas brigadas Mambisas contra la economía española del siglo XIX; muchos de estos grupos eran detectados por el enemigo debido a que su escuela era artificial y les faltaba el instinto natural que solo adquierien algunos grupos humanos sometidos al extremo de los acosos, ese es el caso de los esclavos del pasado y los cubanos del presente.

En lenguaje gubernamental le llaman “Incendios Forestales”, para confundirlos con esos fenómenos que de vez en cuando se dan en el bosque cubano de forma natural; también, de paso, para atenuar el acontecimiento cuando afecta a la economía del régimen, ocultar la rebelión en la granja.

Nuestro acceso a las estadísticas del Cuerpo de Guardabosques Municipal, nos ha dejado pasmados de la enorme cantidad de pequeños incendios que ocurren a diario en toda la antigua región de Sagua la Grande desde Calabazar de Sagua hasta Quemado de Güines que todavía funciona como región en algunos sectores.

Por tal motivo su director Ramón López Cruz ha sido llamado a redoblar la vigilancia y comenzar así una desesperada campaña de recorrido y comunicación con los campesinos de las zonas que puederan ser objetivos de los mutantes; aunque ellos mismos confiesan privadamente que cualquier campesino puede ser parte de una de estas mutaciones incendiarias. Las charlas y los discursos de estos diez pobres y desprotegidos “guardabosques” se han extendido a las empresas azucarera y Pecuaria de nuestro municipio.

La gran sorpresa que se llevarán los ingénuos es que muchos mutantes serán guardianes y denunciantes de estos “Incendios Forestales”.

El revolucionario de corazón ya no existe Hariz, tu lo sabes más que nadie pero estás atrapado y sin salida. Ahora bien, no por eso te vayas a lanzar de la azotea del Almacén Martínez, te queremos vivo para el juicio…

Por Pepe Beltrán desde Sagua la Grande, la Villa de Tondike
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miércoles, 8 de abril de 2009

Un héroe eterno para no olvidar

Claro Mollinedo, la leyenda de Sagua la Grande

Si el valiente negro Tondike no se veía de noche, Jesús Claro Mollinedo Plasencia no se veía de día. Rubio de ojos azules parecía un gringo bañado por el claro sol de la manigua cubana. Todas las razas y credos estuvieron incorporados a la lucha contra la tiranía Castrista en los campos de Sagua la Grande.La guerrilla de Claro Mollinedo era otro de los terrores de los milicianos, policias, voluntarios y chivatos de la región sagüera (en todo el norte de la provincia Las Villas), frente a frente, plomo a plomo, murieron de ambos lados solo que el lado Castrista hacía monumentos y escuelas con el nombre de los suyos y los exhibía como humildes campesinos asesinados en la prensa controlada, muy parecido a la táctica colonial española del siglo pasado para con los mambises cubanos los cuales eran catalogados con el mismo nombre de “bandidos”.

Los valientes insurrectos actuales desaparecían en tumbas desconocidas y toneladas de pesos invertidos por el gobierno en la propaganda en su contra. Fidel Castro personalmente soñaba con eliminar estos nombres de la mente del “hombre nuevo” sagüero, el tirano pensó que Claro Mollinedo nunca más sería mencionado por estos parajes, pero se olvidó de la genealogía, no pensó que la semilla quedó en Viana donde actualmente la descendencia de los Mollinedos ha hecho casi una raza de rubiecitos y rubiecitas de ojos azules que ahora quieren saber sobre su intrépido antepasado y reescriben lo que sus mayores les cuentan (no sin el temor de esa generación) sobre esa leyenda casi olvidada.

Por suerte, otros hombres honestos que lucharon frente a frente al guerrillero en bando opuesto aún sobreviven y cuentan sobre la audacia del personaje. Si Tondike fue el “Robin Hood” sagüero, Claro fue “El Zorro”; hay que escuchar los insólitos relatos de estos superhombres luchando por la noble causa de la libertad frente a un enorme ejército bien pertrechado, de milicianos engañados por el fraude revolucionario del pistolero Fidel Castro.

Al principio Claro y Tondike estaban juntos en la misma guerrilla pero luego Claro Mollinedo toma su propio rumbo y su propio batallón de patriotas. Entre ambos tenían en jaque todo el tiempo a las tropas de Fidel. Entraban y salían de pueblos como Pedro por su casa con una especie de invisibilidad que solo se ve en las clásicas aventuras……….

Joven campesino de la finca San Miguel, hijo de Vidal y de Chichita, creyó en la Revolución de Fidel Castro contra el gobierno de Batista y se batió como jamás el mismo Fidel Castro hizo, por acabar con la dictadura; pero poco después de terminada aquella euforia colectiva comprendió la triste realidad de que el bello ideal había sido traicionado por lo que no quedaba otro camino que seguir luchando, ahora contra el nuevo tirano.

Como la batalla no era de “ideas” en aquellos tiempos, a plomo limpio continuó enfrentándose a un ejército contrario muy desigual en armamentos y número de soldados, pero nada de eso le impidió resistir por mucho tiempo, y cada día conseguía el apoyo y admiración de los sagüeros que se le unían pues ningún otro método podría darles esperanzas en un mejor futuro para el país. El gran coraje de estos sagüeros consiguió formar una legendaria guerrilla bien armada arrebatando el armamento a las milicias Castristas y haciéndoles verdaderos estragos a las superiores tropas del tirano.

Uno de esos actos de valentía lo demostraron durante el asalto al cuartel de Viana donde cayó gloriosamente Pepe Niebla defendiendo la Libertad de su patria.El 26 de septiembre de 1961 logra con éxito desmantelar una tienda en Guayabo, Quemado de Güines para pertrechar a sus tropas. Lo buscaban, lo perseguían, lo chivateaban, pero nunca lograban capturarlo a pesar de la desproporción entre las tropas Castristas y las suyas.

Claro hacía estrategias brillantísimas en medio de los montes; algunos milicianos y caza-cabezas haciéndose los superhombres y congraciándose con los jefes de los commandos del LCB, caían bajo la trampa del talentoso Mollinedo como palomitas en jaulas; no había arreglo con aquel implacable guerrillero, una especie de Rambo de aquellos días. El 1 de diciembre, muere uno de sus persiguidores conocido por “el jíbaro” (Gregorio Pedraza).

La historia de estas guerras desiguales todo el mundo la conoce y la esperanza de los sagüeros desapareció desde la temprana fecha del 14 de Septiembre de 1962 cuando Claro Mollinedo fue capturado en Calabazar de Sagua y torturado hasta la satanidad en el G2 de Santa Clara; pero nada salió de su boca que pudiera perjudicar la causa de la libertad, por lo que los indolentes milicianos rabiosos de su firmesa, determinaron fusilarlo.

El Paredón, su forma más sencilla de aplacar el odio.La entrega total de estos hombres por nuestra libertad nunca podrá ser olvidada y nos tocará a los más jóvenes la descomunal misión de rescatar la verdadera historia sepultada por medio siglo de escombros, maldades y lúgubres manipulaciones de historiadores y periodistas locales.

La historia de los mambises de la Brigada Sagua se escribió después, porque durante la tiranía española, se le llamó bandidos a nuestros gloriosos combatientes por parte de la prensa local; pero ya vemos como un siglo ignorándolos ha borrado el nombre de esos despreciables periodistas.Cuando de la libertad se trata, todo al fuego, aunque sea el arte.

Parte de la campaña opositora en Sagua está dedicada a repartir las biografías de Claro Mollinedo, Tondike, Campito y otros héroes que han dado su vida porque nosotros fuéramos libres. Sobre los mártires del 9 de abril no repartimos octavillas pues ya han sido suficintemente atendidos en estos 50 años, pero ellos también están en nuestros corazones a pesar que el régimen militar de Fidel Castro y sus doblecaras los ha explotado de forma vergonzosa diciendo que lucharon por el comunismo, cada uno de ellos fueron compañeros de mi padre y de mis tios y ¡no sabrán ellos como pensaban !.

viernes, 9 de enero de 2009

El negro guerrillero de Sagua la Grande

El legendario Tondike

El tirano que nos gobierna siempre se ha encargado de poner los apodos personalmente; “gusanos” son los que piensan diferente, agentes de la CIA los “reporteros independientes”, y “bandidos” a los combatientes por la causa de la libertad que se enfrentaron a su dictadura en los montes de Cuba; a estos últimos ahora les llama “terroristas” por aquello de diluirse él mismo dentro de la moda y así escapar en la confusión. A los verdaderos terroristas les llama “héroes”.

Pero ya no nos dejamos confundir más los que éramos jóvenes en aquella época y llegamos a pensar que de verdad Margarito Tondike y Claro Mollinedo eran malos sagüeros; nos repetían en la escuela hasta 30 o 40 veces al día que ellos eran “bandidos” y también los del Escambray, que el objetivo principal de todos ellos era “matar niños” y no sé cuantas cosas más que penetraban hasta lo más hondo de nuestro disco duro infantil, muy difícil de borrar.


Por suerte, estamos todos atados a leyes inviolables como esa que dice que “la verdad al final triunfa”, y poco a poco se ha ido aclarando el verdadero asunto de los guerrilleros de Sagua gracias incluso a milicianos retirados que no han podido morir con secretos o mentiras y a los propios familiares y amigos que no han dejado de insistir en la verdadera historia, pero más aún al interés que esta generación está poniendo en recobrar la verdadera historia de la Villa del Undoso, llena de personalidades, estátuas y acontecimientos que supuestamente se habían sepultado para siempre como si “la ley de la verdad” no existiese.

El tirano pensó que su hombre nuevo nunca desenterraría aquellos papeles amarillos, pensó que los sagüeros nunca nos enteraríamos de TONDIKE, le ha horrorizado por 50 años que fuéramos a abrir un día el bien oculto libro de MOLLINEDO. Pero a ese miedo se le llama terror y dicen que comienza con la avanzada edad a comerse los intestinos.

La de Torndike es la historia fascinante de un negrito que aún con poca educación entendió que debía luchar en los campos de Sagua contra el comunismo en expansión, contra la posibilidad de una larga tiranía, y a favor de la libertad, del derecho civil tuyo y mío; lo mismo que hoy queremos los opositores.

¡Qué visión tenía este cimarrón moderno!

Por la cuenca del Undoso, montañas, cuevas y cañaverales correteaba al principio de la década del sesenta este valiente guerrillero poniendo en jaque a las milicias, ejército, policía, voluntarios y chivatos. Experto en combate cuerpo a cuerpo y a larga distancia. Nadie podía capturar a este negro jíbaro. Su fama y hazañas comenzaron a comentarse desde Sagua la Grande hasta Corralillo, desde Calabazar hasta Cifuentes, y algunos ciudadanos comenzaron a unirse a este Robin Hood analfabeto con estrategias de General. Robaba en las fincas robadas por el tirano ladrón y le entregaba los productos al pueblo, desarmaba milicianos para armar su guerrilla, burlaba a los cercos con relativa facilidad como nunca soñó ni remotamente poder hacer el falso guerrillero de Bolivia que solo lo que hacía era caminar y sumar días a su fraude. Algunos milicianos llegaron a admirarlo y narrar sus hazañas, aunque la mayoría le temían. El escalofrío del horror recorrería la médula espinal de aquel miliciano que fuera asignado a buscar a Tondike.

Un técnica que más tarde se supo era la que él usaba para despistar a los cercos caminando de espaldas. Sucedió que en una de estas trampas que le tendió el ejército logró escabullirse a pesar del apretado anillo de tropas que había logrado localizar sus huellas. Este cruzó la carretera Central hacia el sur dejando un evidente rastro por el cual luego regresó de marcha atrás. Los cazadores del LCB concentraron su cerco siempre hacia el sur, mientras que ya Tondike y sus hombre caminaban muy lejos de ellos hacia el norte. ¿Se imaginan si la prensa huviera estado a su favor que maravillosa huviera sido esta epopeya para el pueblo sagüero?

Pero lamentablemente no fue así; miles y miles de tropas se concentraron para capturar a Margarito Lanza Flores Torndike que mucho estrago estaba haciendo ya por el norte de Las Villas y después de muchos combates y asombrosas fugas, fue acorralado por señalamiento de un informante (siempre útiles en los 50 años de Castrismo) y con la ayuda de un helicóptero y el batallón LCB, Tondike penetró en un cañaveral donde nadie se atrevía a entrar y pelear frente a frente con el poderoso guerrero, por lo que decidieron prenderle candela a todo el alrededor y este excavó una zanja donde se sepultó para evadir el fuego. Todo fue inutil, el cañaveral fue consumido por las llamas y las tropas entraron en su interior donde encontraron al gigante de ébano completamente quemado abrasado por el calor con graves quemaduras en la cara, el pecho y las piernas, !pero aún seguía con vida¡

Los valientes, los patriotas, mueren combatiendo hasta el final y Tondike así lo hizo pasando a la historia como una leyenda que ningún sagüero jamás debe olvidar. Lamentablemente otro negro sagüero nos mancha la reputación en la hermosa epopeya que el héroe escribió. Se trata del criminal de guerra sagüero Victor Dreke el cual participó en la muerte de su compatriota, de tierra y de raza, cuando después de ser capturado vivo todo lleno de quemaduras por el incendio del cañaveral, no tuvo el honor del combatiente de llevarlo a juicio y lo remató debajo del puente de Rodrigo.

¡Así era el miedo de Dreke, la hiena negra!, ese tembleque al que los viejos negros le llaman "Ñao".



jueves, 27 de noviembre de 2008

El fraude más grande de la hitoria: Che Guevara

El sagüero promedio solo conoce a aquel buen hombre que un día visitó la fábrica de bujías de Sagua la Grande. A todos les pareció un angel... un alma de Dios... Se le veía en una foto de prensa cortando caña para "impulsar el trabajo voluntario", los cañeros que lo acompañaron en aquellas faenas hoy confiesan que el farsante solo "posaba para las fotos"..pero.. nananina... "pasumadre, el trabajo voluntario para los esclavos"...

EL FRAUDE MAS GRANDE DE LA HISTORIA
(El gran error de este fraude ha sido que se efectuó en la era de la información, la era tecnológica, la era del detectivismo científico... donde TODO SE SABE... las mentiras no duran).

La máquina de matar

El Che Guevara, de agitador comunista a marca capitalista La imagen del Che representa una notable paradoja: la rebeldía ante el mercado desde el mercado. Frente a esta estrafalaria construcción, Álvaro Vargas Llosa contrapone la historia real del guerrillero, sus métodos brutales y su defensa de la violencia como motor del cambio revolucionario. El Che Guevara, quien hizo tanto (¿o tan poco?) por destruir al capitalismo, es en la actualidad la quintaesencia de una marca capitalista. Su semblante adorna tazas de café, sudaderas, encendedores, llaveros, billeteras, gorras de beisbol, tocados, emblemas de rockeros, truzas, camisetas deportivas, carteras finas, jeans deshilachados, té de hierbas, y por supuesto esas omnipresentes playeras con la fotografía, tomada por Alberto Korda, del galán socialista luciendo su boina durante los primeros años de la revolución, en el instante en que el Che de casualidad se introdujo en el visor del fotógrafo –y en la imagen que, treinta y ocho años después de su muerte, constituye aún el logotipo del revolucionario (¿o del capitalista?) “chic”. Sean O’Hagan sostuvo en The Observer que existe incluso un jabón en polvo con el eslogan “El Che lava más blanco”

.Los productos del Che son comercializados por grandes corporaciones y por pequeñas empresas, tales como la Burlington Coat Factory, la cual difundió un comercial televisivo presentando a un joven en pantalones elásticos luciendo una playera del Che, o la Flamingo’s Boutique en Union City, Nueva Jersey, cuyo propietario respondió a la furia de los exiliados cubanos locales con este argumento devastador: “Yo vendo lo que la gente desea comprar.” Los revolucionarios también se unieron a este frenesí de productos –desde “The Che Store”, que vende provisiones, hasta el sitio que atiende “todas sus necesidades revolucionarias” en Internet, y el escritor italiano Gianni Minà, quien le vendió a Robert Redford los derechos cinematográficos del diario del Che sobre su juvenil viaje alrededor de América del Sur en el año 1952 a cambio de poder acceder al rodaje del film Diarios de motocicleta y de que Minà pudiera producir su propio documental.

Para no mencionar a Alberto Granado, quien acompañó al Che en su viaje de juventud y ahora asesora documentalistas, y que se quejaba hace poco en Madrid, según el diario El País, ante un Rioja y un magret de pato, de que el embargo estadounidense contra Cuba le dificulta el cobro de las regalías. Para llevar la ironía más lejos: el edificio en el cual nació Guevara en la ciudad de Rosario, Argentina, un espléndido inmueble de comienzos del siglo XX sito en la esquina de las calles Urquiza y Entre Ríos, se encontraba hasta hace poco ocupado por la administradora de fondos de jubilaciones y pensiones privada Máxima afjp, una hija de la privatización de la seguridad social argentina en la década de 1990.La metamorfosis del Che Guevara en una marca capitalista no es nueva, pero la marca viene experimentando un renacimiento –un renacimiento especialmente destacable, dado que el mismo tiene lugar años después del colapso político e ideológico de todo lo que Guevara representaba. Esta suerte inesperada se debe sustancialmente a Diarios de motocicleta, la película producida por Robert Redford y dirigida por Walter Salles. (Es una de las tres películas más importantes sobre el Che ya realizadas o actualmente en rodaje en los últimos dos años; las otras dos han sido dirigidas por Josh Evans y Steven Soderbergh.) Hermosamente rodada en paisajes que claramente han eludido los efectos erosivos de la polución capitalista, el film exhibe al joven en un viaje de autodescubrimiento a medida que su conciencia social en ciernes tropieza con la explotación social y económica, lo que va preparando el terreno para la reinvención del hombre a quien Sartre llamara alguna vez el ser humano más completo de nuestra era.

Pero para ser más preciso, el actual renacimiento del Che se inició en 1997, en el trigésimo aniversario de su muerte, cuando cinco biografías abrumaron las librerías y sus restos fueron descubiertos cerca de una pista de aterrizaje en el aeropuerto de Vallegrande, en Bolivia, después de que un general boliviano retirado, en una revelación espectacularmente oportuna, indicara la ubicación exacta. El aniversario volvió a centrar la atención en la famosa fotografía de Freddy Alborta del cadáver del Che tendido sobre una mesa, escorzado, muerto y romántico, luciendo como Cristo en un cuadro de Mantegna.Es usual que los seguidores de un culto no conozcan la verdadera historia de su héroe. (Muchos rastafaris renunciarían a Haile Selassie si tuvieran alguna idea de quien fue en realidad.) No sorprende que los seguidores contemporáneos de Guevara, sus nuevos admiradores postcomunistas, también se engañen a sí mismos al aferrarse a un mito –excepto los jóvenes argentinos que corean una expresión de rima perfecta: “Tengo una remera [una playera] del Che y no sé por qué.”Considérese a algunos de los individuos que recientemente han blandido o invocado el retrato de Guevara como un emblema de justicia y rebelión contra el abuso de poder.

En el Líbano, unos manifestantes que protestaban en contra de Siria ante la tumba del ex primer ministro Rafiq Hariri portaban la imagen del Che. Thierry Henry, un jugador de futbol francés que juega para el Arsenal, en Inglaterra, se apareció en una importante velada de gala organizada por la FIFA, el organismo del futbol mundial, vistiendo una playera roja y negra del Che. En una reciente reseña publicada en The New York Times sobre Land of the Dead de George A. Romero, Manohla Dargis destacaba que “el mayor impacto aquí puede ser el de la transformación de un zombi negro en un virtuoso líder revolucionario”, y agregó: “Creo que el Che en verdad vive, después de todo.”El héroe del futbol Maradona ostentó el emblemático tatuaje del Che en su brazo derecho durante un viaje en el que se reunió con Hugo Chávez en Venezuela. En Stavropol, al sur de Rusia, unos manifestantes que reclamaban los pagos en efectivo de los beneficios del bienestar social tomaron la plaza central con banderas del Che.

En San Francisco, City Lights Books, el legendario hogar de la literatura beat, invita a los visitantes a una sección dedicada a América Latina en la cual la mitad de los estantes se encuentra ocupada por libros del Che. José Luis Montoya, un oficial de policía mexicano que combate el crimen relacionado con las drogas en Mexicali, luce una cinta del Che alrededor de la cabeza porque ella lo hace sentirse más fuerte. En el campo de refugiados de Dheisheh, en la margen occidental del río Jordán, los carteles del Che adornan un muro que le rinde tributo a la Intifada. Una revista dominical dedicada a la vida social en Sydney enumera a los tres invitados ideales en una cena: Alvar Aalto, Richard Branson y el Che Guevara. Leung Kwok-hung, el rebelde elegido a la junta legislativa de Hong Kong, desafía a Pekín al vestir una playera del Che. En Brasil, Frei Betto, consejero del presidente Lula da Silva y encargado del programa de alto perfil “Hambre Cero”, afirma que “deberíamos prestarle menos atención a Trotsky y mucha más al Che Guevara”. Y lo más estupendo de todo: en la ceremonia de este año de los Óscares, Carlos Santana y Antonio Banderas interpretaron la canción principal de la película Diarios de motocicleta: Santana se presentó luciendo una camiseta del Che y un crucifijo.

Las manifestaciones del nuevo culto del Che están por todas partes. Una vez más el mito está apasionando a individuos cuyas causas, en su mayor parte, representan exactamente lo opuesto de lo que era Guevara.Ningún hombre carece de algunas cualidades atenuantes. En el caso del Che Guevara, esas cualidades pueden ayudarnos a medir el abismo que separa la realidad del mito. Su honestidad (quiero decir: honestidad parcial) significa que dejó testimonio escrito de sus crueldades, incluido lo muy malo, aunque no lo peor. Su coraje –que Castro describió como “su manera, en los momentos difíciles y peligrosos, de hacer las cosas más difíciles y peligrosas”– significa que no vivió para asumir la plena responsabilidad por el infierno de Cuba. El mito puede decir tanto acerca de una época como la verdad. Y es así como, gracias a los propios testimonios que el Che brinda de sus pensamientos y de sus actos, y gracias también a su prematura desaparición, podemos saber exactamente cuán engañados están muchos de nuestros contemporáneos respecto de muchas cosas.Guevara puede haberse enamorado de su propia muerte, pero estaba mucho más enamorado de la muerte ajena.

En abril de 1967, hablando por experiencia, resumió su idea homicida de la justicia en su “Mensaje a la Tricontinental”: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar.” Sus primeros escritos se encuentran también sazonados con esta violencia retórica e ideológica. A pesar de que su ex novia Chichina Ferreyra duda de que la versión original de los diarios de su viaje en motocicleta contenga la observación de “siento que mis orificios nasales se dilatan al saborear el amargo olor de la pólvora y de la sangre del enemigo”, Guevara compartió con Granado en esa temprana edad esta exclamación: “¿Revolución sin disparar un tiro? Estás loco.” En otras ocasiones, el joven bohemio parecía incapaz de distinguir entre la frivolidad de la muerte como un espectáculo y la tragedia de las víctimas de una revolución. En una carta a su madre en 1954, escrita en Guatemala, donde fue testigo del derrocamiento del gobierno revolucionario de Jacobo Arbenz, escribió: “Aquí estuvo muy divertido con tiros, bombardeos, discursos y otros matices que cortaron la monotonía en que vivía.”La disposición de Guevara cuando viajaba con Castro desde México a Cuba a bordo del Granma es capturada en una frase de una carta a su esposa que redactó el 28 de enero de 1957, no mucho después de desembarcar, publicada en su libro Ernesto: Una biografía del Che Guevara en Sierra Maestra: “Estoy en la manigua cubana, vivo y sediento de sangre.”

Esta mentalidad había sido reforzada por su convicción de que Arbenz había perdido el poder debido a que había fallado en ejecutar a sus potenciales enemigos. En una carta anterior a su ex novia Tita Infante, había observado que “Si se hubieran producido esos fusilamientos, el gobierno hubiera conservado la posibilidad de devolver los golpes”. No sorprende que durante la lucha armada contra Batista, y luego tras el ingreso triunfal en La Habana, Guevara asesinara o supervisara las ejecuciones en juicios sumarios de muchísimas personas –enemigos probados, meros sospechados y aquellos que se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado.En enero de 1957, tal como lo indica su diario desde la Sierra Maestra, Guevara le disparó a Eutimio Guerra porque sospechaba que aquel se encontraba pasando información: “Acabé con el problema dándole un tiro con una pistola del calibre 32 en la sien derecha, con orificio de salida en el temporal derecho... sus pertenencias pasaron a mi poder.”

Más tarde mató a tiros a Aristidio, un campesino que expresó el deseo de irse cuando los rebeldes siguieran su camino. Mientras se preguntaba si esta victima en particular “era en verdad lo suficientemente culpable como para merecer la muerte”, no vaciló en ordenar la muerte de Echevarría, el hermano de uno de sus camaradas, en razón de crímenes no especificados: “Tenía que pagar el precio.” En otros momentos simularía ejecuciones sin llevarlas a cabo, como un método de tortura psicológica.Luis Guardia y Pedro Corzo, dos investigadores que se encuentran trabajando en Florida en un documental sobre Guevara, han obtenido el testimonio de Jaime Costa Vázquez, un ex comandante del ejército revolucionario conocido como “el Catalán”, quien sostiene que muchas de las ejecuciones atribuidas a Ramiro Valdés (futuro ministro del interior de Cuba) fueron responsabilidad directa de Guevara, debido a que Valdés se encontraba bajo sus órdenes en las montañas.

“Ante la duda, mátalo” fueron las instrucciones del Che. En vísperas de la victoria, según Costa, el Che ordenó la ejecución de un par de docenas de personas en Santa Clara, en Cuba central, hacia donde había marchado su columna como parte de un asalto final contra la isla. Algunos de ellos fueron muertos en un hotel, como ha escrito Marcelo Fernándes-Zayas, otro ex revolucionario que después se convertiría en periodista (agregando que entre los ejecutados había campesinos conocidos como casquitos que se habían unido al ejército simplemente para escapar del desempleo).Pero la “fría máquina de matar” no dio muestra de todo su rigor hasta que, inmediatamente después del colapso del régimen de Batista, Castro lo pusiera a cargo de la prisión de La Cabaña. (Castro tenía un buen ojo clínico para escoger a la persona perfecta para proteger a la revolución contra la infección.) San Carlos de La Cabaña es una fortaleza de piedra que fue utilizada para defender La Habana contra los piratas ingleses en el siglo XVIII; más tarde se convirtió en un cuartel militar.

De una manera que evoca al escalofriante Lavrenti Beria, Guevara presidió durante la primera mitad de 1959 uno de los periodos más oscuros de la revolución. José Vilasuso, abogado y profesor en la Universidad Interamericana de Bayamón en Puerto Rico, quien pertenecía al grupo encargado del proceso judicial sumario en La Cabaña, me dijo recientemente que El Che dirigió la Comisión Depuradora. El proceso se regía por la ley de la sierra: tribunal militar de hecho y no jurídico, y el Che nos recomendaba guiarnos por la convicción. Esto es: “Sabemos que todos son unos asesinos, luego proceder radicalmente es lo revolucionario.” Miguel Duque Estrada era mi jefe inmediato. Mi función era de instructor. Es decir legalizar profesionalmente la causa y pasarla al ministerio fiscal, sin juicio propio alguno. Se fusilaba de lunes a viernes. Las ejecuciones se llevaban a cabo de madrugada, poco después de dictar sentencia y declarar sin lugar [de oficio] la apelación. La noche más siniestra que recuerdo se ejecutaron siete hombres.Javier Arzuaga, el capellán vasco que les brindaba consuelo a aquellos condenados a morir y que presenció personalmente docenas de ejecuciones, habló conmigo recientemente desde su casa en Puerto Rico.

Ex sacerdote católico de setenta y cinco años de edad, quien se describe como “más cercano a Leonardo Boff y a la Teología de la Liberación que al ex cardenal Cardinal Ratzinger”, Arzuaga recuerda que La cárcel de La Cabaña se mantuvo llena a rebosar. Sobre 800 hombres hacinados en un espacio pensado para no más de 300: militares batistianos o miembros de algunos de los cuerpos de la policía, algunos “chivatos”, periodistas, empresarios o comerciantes. El juez no tenía por qué ser hombre de leyes; sí, en cambio, pertenecer al ejército rebelde, al igual que los compañeros que ocupaban con él la mesa del tribunal. Casi todas las vistas de apelación estuvieron presididas por el Che Guevara. No recuerdo ningún caso cuya sentencia fuera revocada en esas vistas. Todos los días yo visitaba la “galera de la muerte”, donde permanecían los prisioneros desde que eran sentenciados a muerte.

Corrió la voz de que yo hipnotizaba a los condenados antes de salir para el paredón y que por eso se daban tan fáciles las cosas, sin escenas desagradables, y el Che Guevara dio orden de que nadie fuera conducido al paredón sin que yo estuviera presente. Yo asistí a 55 fusilamientos hasta el mes de mayo, cuando me fui. Eso no quiere decir que no se siguiera fusilando. Herman Marks era un americano, se decía que era prófugo de la justicia. Lo llamábamos “el carnicero” porque gozaba gritando “pelotón, atención, preparen, apunten, fuego”. Conversé varias veces con el Che con el fin de interceder por determinadas personas. Recuerdo muy bien el caso de Ariel Lima que era menor de edad, pero fue inflexible. Lo mismo puedo decir de Fidel Castro, a quien acudí también en dos ocasiones con igual propósito. Sufrí un trauma. A finales de mayo me sentía mal y se me recomendó abandonar la parroquia de Casa Blanca, dentro de cuyos límites se encontraba La Cabaña y que yo había atendido en los últimos tres años. Me fui a México para un tratamiento. Cuando nos despedíamos, el Che Guevara me dijo que nos habíamos llevado bien, tratando los dos de sacar el otro de su campo para atraerlo al de uno.

“Hemos fracasado los dos. Cuando nos quitemos las caretas que hemos llevado puestas, seremos enemigos frente a frente.”¿Cuánta gente fue asesinada en La Cabaña? Pedro Corzo ofrece una cifra de unos doscientos, similar a la proporcionada por Armando Lago, un profesor de economía retirado que ha compilado una lista de 179 nombres como parte de un estudio de ocho años sobre las ejecuciones en Cuba. Vilasuso me dijo que cuatrocientas personas fueron ejecutadas entre el mes de enero y fines de junio de 1959 (fecha en la que el Che dejó de estar a cargo de La Cabaña). Los cables secretos enviados por la Embajada de Estados Unidos en La Habana al Departamento de Estado en Washington hablan de “más de quinientos”.

Según Jorge Castañeda, uno de los biógrafos de Guevara, un católico vasco simpatizante de la revolución, el fallecido padre Iñaki de Aspiazú, hablaba de setecientas víctimas. Félix Rodríguez, un agente de la cia quien fue parte del equipo a cargo de la captura de Guevara en Bolivia, me dijo que él encaró al Che después de su captura respecto de “las dos mil y pico” ejecuciones por las que fue responsable durante su vida. “Dijo que todos eran agentes de la cia y no se refirió a la cifra”, recuerda Rodríguez. Las cifras más altas pueden incluir ejecuciones que tuvieron lugar en los meses posteriores a la fecha en que el Che dejó de estar a cargo de la prisión.Lo cual nos trae de regreso a Carlos Santana y a su elegante indumentaria del Che. En una carta abierta publicada en El Nuevo Herald el 31 de marzo de este año, el gran músico de jazz Paquito D’Rivera reprochó a Santana su vestuario en la ceremonia de los premios Óscar, y agregó: “Uno de esos cubanos fue mi primo Bebo, preso allí precisamente por ser cristiano. Él me cuenta siempre con amargura cómo escuchaba desde su celda en la madrugada los fusilamientos sin juicio de muchos que morían gritando “¡Viva Cristo Rey!”El ansia de poder del Che tenía otras maneras de expresarse además del asesinato.

La contradicción entre su pasión por viajar –una especie de protesta contra las limitaciones del Estado-nación– y su impulso por convertirse en miembro de un Estado esclavizante en relación con otras personas es patética. Al escribir acerca de Pedro Valdivia, el conquistador de Chile, Guevara reflexionaba: “Pertenecía a esa clase especial de hombres a los que la especie produce de vez en cuando, en quienes un anhelo por el poder ilimitado es tan extremo que cualquier sufrimiento para lograrlo parece natural.” Podría haber estado describiéndose a sí mismo. En cada etapa de su vida adulta, su megalomanía se manifestaba en el impulso depredador por apoderarse de las vidas y de la propiedad de otras personas, y de abolir su libre voluntad.

En 1958, después de tomar la ciudad de Sancti Spíritus, Guevara intento sin éxito imponer una especie de sharia, regulando las relaciones entre los hombres y las mujeres, el uso del alcohol, y el juego informal –un puritanismo que no caracterizaba precisamente su propia forma de vida.Les ordenó también a sus hombres que asaltaran bancos, una decisión que justificó en una carta a Enrique Oltuski, un subordinado, en noviembre de ese año: “Las masas que luchan están de acuerdo con asaltar a los bancos porque ninguno de ellos tiene un centavo en los mismos.” Esta idea de la revolución como una licencia para reasignar la propiedad según le conviniera condujo al puritano marxista a apoderarse de la mansión de un emigrante tras el triunfo de la revolución.El impulso de desposeer a los demás de su propiedad y de reclamar la propiedad del territorio de otros fue central en la política opresiva de Guevara.

En sus memorias, el líder egipcio Gamal Abdel Nasser cuenta que Guevara le preguntó cuántas personas habían abandonado su país debido a la reforma agraria. Cuando Nasser replicó que ninguna, el Che contestó enojado que la manera de medir la profundidad del cambio es a través del número de individuos “que sienten que no hay lugar para ellos en la nueva sociedad”. Este instinto depredador alcanzó una apoteosis en 1965, cuando empezó a hablar, como Dios, acerca del “hombre nuevo” que él y su revolución crearían.La obsesión del Che con el control colectivista lo llevó a colaborar en la formación del aparato de seguridad que fue establecido para subyugar a seis millones y medio de cubanos. A comienzos de 1959, una serie de reuniones secretas tuvo lugar en Tarará, cerca de La Habana, en la mansión a la cual el Che temporalmente se retiró para recuperarse de una enfermedad.

Allí fue donde los líderes principales, incluido Castro, diseñaron al Estado policíaco cubano. Ramiro Valdés, subordinado del Che durante la guerra de guerrillas, fue puesto al mando del G-2, un cuerpo inspirado en la Cheka. Ángel Ciutah, un veterano de la Guerra Civil Española enviado por los soviéticos, que había estado muy cerca de Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, y que más tarde entablaría amistad con el Che, desempeñó un papel fundamental en la organización del sistema, junto con Luis Alberto Lavandeira, quien había servido al jefe en La Cabaña. El propio Guevara se hizo cargo del G-6, el grupo al que se le encomendó el adoctrinamiento ideológico de las fuerzas armadas. La invasión respaldada por Estados Unidos de Bahía de Cochinos en abril de 1961 se convirtió en la ocasión perfecta para consolidar el nuevo Estado policíaco, con el acorralamiento de decenas de miles de cubanos y una nueva serie de ejecuciones. Como el mismo Guevara le expresó al embajador soviético Serguéi Kudriavtsev, los contrarrevolucionarios nunca “volverían a levantar su cabeza”.“Contrarrevolucionario” es el término que se le aplicaba a cualquiera que se apartara del dogma. Era el equivalente comunista de “hereje”. Los campos de concentración eran una forma en la cual el poder dogmático era empleado para suprimir la discrepancia. La historia le atribuye al general español Valeriano Weyler, el capitán general de Cuba a finales del siglo XIX, haber empleado por vez primera la palabra “concentración” para describir la política de cercar a las masas de potenciales opositores –en su caso a los simpatizantes del movimiento independentista cubano– con alambre de púas y empalizadas. Qué irónico (y apropiado) que los revolucionarios de Cuba más de medio siglo después continuaran con esta tradición local. Al principio, la revolución movilizó a voluntarios para construir escuelas y para trabajar en los puertos, plantaciones y fábricas –todas ellas exquisitas oportunidades fotográficas para el Che estibador, el Che cortador de caña, el Che fabricante de telas.

No pasó mucho tiempo antes de que el trabajo voluntario se volviera un poco menos voluntario: el primer campamento de trabajos forzados, Guanahacabibes, fue establecido en Cuba occidental hacia el final de 1960. Así es como el Che explicaba la función desempeñada por este método de confinamiento: “A Guanahacabibes se manda a la gente que no debe ir a la cárcel, la gente que ha cometido faltas a la moral revolucionaria de mayor o menor grado... es trabajo duro, no trabajo bestial.”Este campamento fue el precursor del confinamiento sistemático, a partir de 1965 en la provincia de Camagüey, de disidentes, homosexuales, víctimas del sida, católicos, testigos de Jehová, sacerdotes afrocubanos, y otras “escorias” por el estilo, bajo la bandera de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Hacinados en autobuses y camiones, los “desadaptados” serían transportados a punta de pistola a los campos de concentración organizados sobre la base del modelo de Guanahacabibes. Algunos nunca regresarían; otros serían violados, golpeados o mutilados; y la mayoría quedarían traumatizados de por vida, como el sobrecogedor documental de Néstor Almendros Conducta impropia se lo mostrara al mundo un par de décadas antes de ahora.De esta manera, la revista Time parece haber errado en agosto de 1960 cuando describió la división del trabajo de la revolución con una nota de tapa presentando al Che Guevara como el “cerebro”, a Fidel Castro como el “corazón” y a Raúl Castro como el “puño”. Pero la percepción revelaba el papel crucial de Guevara en hacer de Cuba un bastión del totalitarismo.

El Che era de alguna manera un candidato improbable para la pureza ideológica, dado su espíritu bohemio, pero durante los años de entrenamiento en México y en el periodo resultante de la lucha armada en Cuba emergió como el ideólogo comunista locamente enamorado de la Unión Soviética, en gran medida para molestia de Castro y de otros que eran esencialmente oportunistas dispuestos a utilizar cualquier medio necesario para ganar poder. Cuando los aspirantes a revolucionarios fueron arrestados en México en 1956, Guevara fue el único que admitió que era un comunista y que estaba estudiando ruso. (Habló abiertamente de su relación con Nikolái Leonov de la Embajada Soviética.) Durante la lucha armada en Cuba, forjó una férrea alianza con el Partido Socialista Popular (el partido comunista de la isla) y con Carlos Rafael Rodríguez, un jugador importante en la conversión del régimen de Castro al comunismo.Esta fanática disposición convirtió al Che en una parte esencial de la “sovietización” de la revolución que se había jactado reiteradamente de su carácter independiente. Muy poco después de que los barbudos llegaran al poder, Guevara participó de negociaciones con Anastas Mikoyan, el viceprimer ministro soviético, quien visitó Cuba. Le fue confiada la misión de promover las negociaciones sovieticocubanas durante una visita a Moscú a finales de 1960. (La misma fue parte de un largo viaje en el cual la Corea del Norte de Kim Il Sung fue el país que “más” lo impresionó.)

El segundo viaje a Rusia de Guevara, en agosto de 1962, fue aún más significativo, en razón de que él mismo selló el acuerdo para convertir a Cuba en una cabeza de playa nuclear soviética. Se reunió con Jrúshchiov en Yalta para finalizar los detalles sobre una operación que ya se había iniciado, y que involucraba la introducción en la isla de cuarenta y dos misiles soviéticos, la mitad de los cuales estaban armados con ojivas nucleares, así como también lanzadores y unos cuarenta y dos mil soldados. Tras presionar a sus aliados soviéticos sobre el peligro de que Estados Unidos pudiera descubrir lo que estaba aconteciendo, Guevara obtuvo garantías de que la marina soviética intervendría –en otras palabras, de que Moscú estaba preparada para ir a la guerra.Según la biografía de Guevara de Philippe Gavi, el revolucionario había alardeado que “su país se encuentra deseoso de arriesgarlo todo en una guerra atómica de inimaginable capacidad destructiva para defender un principio”. Apenas después de finalizada la crisis de los misiles cubanos –cuando Jrúshchiov renegó de la promesa hecha en Yalta y negoció un acuerdo con Estados Unidos a espaldas de Castro, que incluía retirar los misiles estadounidenses de Turquía– Guevara dijo a un periódico comunista británico: “Si los cohetes hubieran permanecido, los habríamos utilizado todos y dirigido contra el mismo corazón de Estados Unidos, incluida Nueva York, en nuestra defensa contra la agresión.” Y un par de años más tarde, en las Naciones Unidas, fue leal a las formas: “Como marxistas hemos sostenido que la coexistencia pacífica entre las naciones no incluye la coexistencia entre los explotadores y el explotado".

Guevara se distanció de la Unión Soviética en los últimos años de su vida. Lo hizo por las razones equivocadas, culpando a Moscú por ser demasiado blando ideológica y diplomáticamente, y hacer demasiadas concesiones –a diferencia de la China maoísta, a la cual llegó a ver como un refugio de la ortodoxia. En octubre de 1964, un memo escrito por Oleg Darusénkov, un funcionario soviético cercano a él, cita a Guevara diciendo: “Les pedimos armas a los checoslovacos; y nos rechazaron. Luego se las pedimos a los chinos; dijeron que sí en pocos días, y ni siquiera nos cobraron, declarando que uno no le vende armas a un amigo.” En realidad, Guevara se resintió por el hecho de que Moscú le estaba solicitando a otros miembros del bloque comunista, incluida Cuba, algo a cambio de su colosal ayuda y de su apoyo político. Su ataque final contra Moscú llegó en Argelia, en febrero de 1965, en una conferencia internacional en la que acusó a los soviéticos de adoptar la “ley del valor”, es decir, el capitalismo. Su ruptura con los soviéticos, en síntesis, no fue un grito en favor de la independencia. Fue un alarido al estilo de Enver Hoxha en aras de la total subordinación de la realidad a la ciega ortodoxia ideológica.El gran revolucionario tuvo una oportunidad de poner en práctica su visión económica –su idea de la justicia social– como director del Banco Nacional de Cuba y del Departamento de Industria del Instituto Nacional de la Reforma Agraria a fines de 1959, y, desde principios de 1961, como ministro de Industria. El periodo en el cual Guevara estuvo a cargo de la mayor parte de la economía cubana atestiguó el cuasi colapso de la producción de azúcar, el fracaso de la industrialización, y la introducción del racionamiento –todo esto en el que había sido uno de los cuatros países económicamente más exitosos de América Latina desde antes de la dictadura de Batista.Su tarea como director del Banco Nacional, durante la cual imprimió billetes que llevaban la firma “Che”, ha sido sintetizada por su asistente, Ernesto Betancourt: “Encontré en el Che una ignorancia absoluta de los principios más elementales de la economía.”

Los poderes de percepción de Guevara respecto de la economía mundial fueron muy bien expresados en 1961, durante una conferencia hemisférica celebrada en Uruguay, donde predijo una tasa de crecimiento para Cuba del diez por ciento “sin el menor temor”, y, para 1980, un ingreso percapita mayor que el de “los EE.UU. en la actualidad”. En verdad, hacia 1997, en el trigésimo aniversario de su muerte, cada cubano se encontraba bajo una dieta consistente en una ración de cinco libras de arroz y una libra de frijoles por mes; cuatro onzas de carne dos veces al año; cuatro onzas de pasta de soya por semana, y cuatro huevos por mes.La reforma agraria le quitó tierra al rico, pero se la dio a los burócratas, no a los campesinos. (El decreto fue redactado en la casa del Che.) En nombre de la diversificación, el área cultivada fue reducida y la mano de obra disponible distraída hacia otras actividades. El resultado fue que, entre 1961 y 1963, la cosecha se redujo a la mitad: apenas unos 3.8 millones de toneladas métricas. ¿Se justificaba este sacrificio por el fomento de la industrialización cubana? Desdichadamente, Cuba carecía de materias primas para la industria pesada, y, como una consecuencia de la redistribución revolucionaria, no contaba con una moneda sólida con la cual adquirirlas –o incluso adquirir los productos básicos. Para 1961, Guevara estaba teniendo que dar explicaciones embarazosas a los trabajadores en la oficina: “Nuestros camaradas técnicos en las compañías han producido una pasta dental... tan buena como la anterior; limpia exactamente lo mismo, a pesar de que después de un tiempo se vuelve una piedra.”

Para 1963, todas las esperanzas de industrializar Cuba fueron abandonadas, y la revolución aceptó su papel de proveedora colonial de azúcar al bloque soviético a cambio de petróleo para cubrir sus necesidades y para revenderlo a otros países. Durante las tres décadas siguientes, Cuba sobreviviría con base en un subsidio soviético de más o menos entre 65,000 millones y cien mil millones de dólares.Habiendo fracasado como héroe de la justicia social, ¿merece Guevara un lugar en los libros de historia como un genio de la guerra de guerrillas? Su mayor logro militar en la lucha contra Batista –la toma de la ciudad de Santa Clara después de emboscar un tren con pesados refuerzos– está seriamente cuestionado. Numerosos testimonios indican que el conductor del tren se rindió de antemano, acaso tras aceptar sobornos. (Gutiérrez Menoyo, quien dirigía un grupo guerrillero diferente en esa área, está entre aquellos que han criticado la historia oficial de Cuba sobre la victoria de Guevara.) Inmediatamente después del triunfo de la revolución, Guevara organizó ejércitos guerrilleros en Nicaragua, la República Dominicana, Panamá, y Haití –todos los cuales fueron aplastados.

En 1964, envió al revolucionario argentino Jorge Ricardo Masetti a su muerte al persuadirlo de que montara un ataque contra su país natal desde Bolivia, justo después de que la democracia representativa había sido restablecida en la Argentina.Particularmente desastrosa fue la expedición al Congo en 1965. Guevara se alió con dos rebeldes –Pierre Mulele en el oeste y Laurent Kabila en el este– contra el desagradable gobierno congoleño, el cual era sostenido por Estados Unidos, por mercenarios sudafricanos y exiliados cubanos. Mulele había tomado posesión de Stanleyville antes de ser repelido. Durante su reinado de terror, tal como lo ha escrito V.S. Naipaul, asesinó a todos aquellos que podían leer y a todos los que vestían una corbata. Respecto del otro aliado de Guevara, Laurent Kabila, se trataba meramente de un perezoso y un corrupto por aquel entonces; pero el mundo descubriría en los años noventa que también él era una máquina de matar. En cualquier caso, Guevara se pasó gran parte de 1965 ayudando a los rebeldes en el este antes de abandonar el país de manera ignominiosa. Poco tiempo después, Mobutu llegó al poder e instaló una tiranía de décadas. (En los países latinoamericanos, de la Argentina al Perú, las revoluciones inspiradas en el Che tuvieron el mismo resultado práctico de reforzar el militarismo brutal durante muchos años.)

En Bolivia, el Che fue nuevamente derrotado, y por última vez. Malinterpretó la situación local. Una reforma agraria había tenido lugar unos años antes; el gobierno había respetado muchas de las instituciones de las comunidades campesinas; y el ejército era cercano a Estados Unidos a pesar de su nacionalismo. “Las masas campesinas no nos ayudan en absoluto” fue la melancólica conclusión de Guevara en su diario boliviano. Aún peor: Mario Monje, el líder comunista local, quien no tenía estómago para una guerra de guerrillas tras haber sido humillado en los comicios, condujo a Guevara hacia una ubicación vulnerable en el sudeste del país. Las circunstancias de la captura del Che en la quebrada del Yuro, poco después de reunirse con el intelectual francés Régis Debray y el pintor argentino Ciro Bustos, ambos arrestados cuando abandonaban el campamento, fueron, como gran parte de la expedición boliviana, cosa de aficionados.Guevara fue ciertamente audaz y corajudo, y rápido para organizar la vida con base en principios militares en los territorios bajo su control, pero no era un General Giap.

Su libro La guerra de guerrillas enseña que las fuerzas populares pueden vencer a un ejército, que no es necesario aguardar a que se den las condiciones necesarias ya que un foco insurreccional puede provocarlas, y que el combate debe tener lugar principalmente en el campo. (En su receta para la guerra de guerrillas, reserva también para las mujeres el papel de cocineras y enfermeras.) Sin embargo, el ejército de Batista no era un ejército sino un corrupto manojo de matones carente de motivación y sin mucha organización; los focos guerrilleros, con la excepción de Nicaragua, terminaron todos en cenizas para los foquistas, y América Latina se ha vuelto urbana en un setenta por ciento en estas últimas cuatro décadas. Al respecto, también, el Che Guevara fue un cruel alucinado.En las últimas décadas del siglo XIX, la Argentina tenía la segunda tasa de crecimiento más grande del mundo. Hacia la década de 1890, el ingreso real de los trabajadores argentinos era superior al de los trabajadores suizos, alemanes y franceses. Para 1928, ese país ocupaba el 12o lugar en el mundo en cuanto a su pbi per capita. Ese logro, que las siguientes generaciones arruinarían, se debió en gran medida a Juan Bautista Alberdi.Al igual que Guevara, a Alberdi le gustaba viajar: caminó a través de las pampas y de los desiertos de norte a sur a los catorce años de edad, rumbo a Buenos Aires. Como Guevara, Alberdi se oponía a un tirano, Juan Manuel Rosas. Igual que Guevara, Alberdi tuvo la oportunidad de influir sobre un líder revolucionario en el poder –Justo José de Urquiza, quien derrocó a Rosas en 1852. Como Guevara, Alberdi representó al nuevo gobierno en giras mundiales, y murió en el exterior. Pero a diferencia del viejo y nuevo predilecto de la izquierda, Alberdi nunca mató una mosca.

Su libro, Bases y puntos de partida para la organización de la República Argentina, fue la base de la Constitución de 1853 que limitó el Estado, abrió el comercio, alentó la inmigración y aseguró los derechos de propiedad, inaugurando de ese modo un periodo de setenta años de asombrosa prosperidad. No se entremetió en los asuntos de otras naciones, y se opuso a la guerra de su país contra el Paraguay. Su semblante no adorna el abdomen de Mike Tyson.

The New Republic

La otra cara de la moneda

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Abandono

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Miseria

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Frente pintado

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Desastre por el fondo

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Pedimos a todos los sagüeros en el exterior que ayuden a estos hermanos en todo lo posible pues el gobierno local nunca tendrá en cuenta a la Oposición. Todas las direcciones son de Sagua la Grande, V.C. 52310. Cuba.

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